Resumen y sinopsis de Sin destino de Imre Kertész
Historia del año y medio de la vida de un adolescente en diversos campos de concentración nazis (experiencia que el autor vivió en propia carne), Sin destino no es, sin embargo, ningún texto autobiográfico. Con la fría objetividad del entomólogo y desde una distancia irónica, Kertész nos muestra en su historia la hiriente realidad de los campos de exterminio en sus efectos más eficazmente perversos: aquellos que confunden justicia y humillación arbitraria, y la cotidianidad más inhumana con una forma aberrante de felicidad. Testigo desapasionado, Sin destino es, por encima de todo, gran literatura, y una de las mejores novelas del siglo XX, capaz de dejar una huella profunda e imperecedera en el lector.
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"En ciertas circunstancias, no basta con la buena voluntad. En una ocasión, cuando todavía estaba en casa, había leído que con el tiempo y con el esfuerzo necesarios uno puede incluso acostumbrarse a vivir preso. No dudo de que esto sea verdad cuando se está encerrado en una casa o en una prisión normal, civil, pero en un campo de concentración, según mi experiencia, es imposible. Y estoy totalmente convencido de que no es por falta de esfuerzo, ni de buena voluntad; el problema es que simplemente no te dejan tiempo para ello."
Novela que relata la experiencia de un joven judío húngaro deportado a un campo de concentración nazi para ejecutar trabajos forzados, en la que el relato minucioso y la descripción de ciertos detalles dan muestra del trato inhumano a los prisioneros, sometidos a un paulatino desgaste físico y emocional.
El punto de vista narrativo de esta obra se enfoca desde la postura de un adolescente que apenas es consciente de lo que sucede a su alrededor, a partir de sus traslados a Auschwitz y Buchenwald: el maltrato recibido por sus verdugos, la pésima alimentación, la separación de sus amigos y el no comprender del todo el significado de ser judío en el contexto de la época. Impresionan algunos momentos clave en los que el protagonista se salva de la cámara de gas sin entender bien por qué (como ejemplo, en la revisión médica inicial alguien de la fila le insinúa que mienta sobre su edad; él lo toma con cierta incredulidad humorística, pero accede a mentir evitando, sin saberlo, la "selección final"...), y en cuya estancia como prisionero, antes de la liberación, se forma cierta idea de las cámaras y los hornos crematorios, pero sin conocer a fondo la dramática realidad detrás de esas maquinarias de exterminio masivo.
Un testimonio que abarca otro tipo de preocupaciones dentro de un campo de concentración, donde la suerte de la familia cercana, el futuro incierto desde las aspiraciones personales y el reencuentro con una sociedad extrañamente "morbosa" con el tema del Holocausto, son los principales temas tratados en esta obra.
Es un relato desolador y a la vez magistral. la dureza de la historia es mayor debido a que está relatada en una forma casi natural con observaciones certeras pero despojadas de intencionalidad por un chico que apenas inicia su adolescencia. Por lo tanto su lenguaje es simple y sus interpretaciones sobre lo que le va ocurriendo son las de alguien que apenas se acerca a la crueldad de la guerra y va comprobando el espanto en carne propia. Un excelente libro, muy duro.
Novela sobre la crueldad nazi, genialmente contada. Engancha desde el primer momento. Una genialidad.
Implacable, sin concesiones. Al leerlo, he tenido muchas veces en la cabeza la primera parte de "La trilogía de Auschwitz" de Primo Levi, pero Kertész va más al grano, más a las entrañas de este crío. La novela, corta pero densa, me cogió desde el principio y la leí casi de un tirón.
Buen libro sobre las peripecias de un joven adolescente en diversos campos de concentración.
Tiene un comienzo relativamente sencillo: Sus padres tienen conflictos de pareja y se separan. Él cae detenido, y a partir de ese momento entabla una lucha por sobrevivir entre un mundo de horrores y penalidades.
Una novela que nos acerca a la figura despótica de Horthy, y a su brutal Régimen en la machacada y derruida Hungría.
Un buen libro sobre los sufrimientos de los judíos húngaros, narrado con una elegante prosa.
Recomendable, una novela cargada de un horror muy real, dura como fue la experiencia de tantos seres humanos víctimas del fanatismo y la sinrazón, una novela que bien podría ser un auténtico testimonio.
Esta obra es quizá la más importante del nobel Kertész, se centra en la experiencia de un joven de 15 años en un campo de concentración. El autor vivió esta experiencia a una edad similar, por lo tanto la novela reúne aspectos autobiográficos.
Lo principal a destacar de la novela (y de la película con el mismo nombre) es que a diferencia de otras obras no tiene como eje central exponer los sufrimientos y las experiencias dantescas del genocidio; sino que intenta rescatar la capacidad de encontrar la felicidad "aún en los intervalos de las torturas" y el inexorable efecto del tiempo en la vida, y más específicamente dentro de un campo de concentración.
Lo siento. No me ha gustado. Sé que todo lo que cuenta es real pero no me ha gustado cómo lo cuenta. Me parece todo muy pueril (ya sé que el autor tenía 14 años), pero no me ha llegado.
Caracterizada por un realismo sin concesiones que configura una novela nada complaciente y nada optimista, nos adentramos en los umbrales de la acomodación a la irremediable realidad escéptica que el protagonista encaja con inconcebible estoicismo. Ello se refuerza con la indudable sensación de que ese destino no le corresponde, ("Yo había vivido un destino determinado; no era mi destino pero lo había vivido") pero se impone tiránicamente sobre aquél que efectivamente debiera serlo, pero que ha quedado pulverizado por esta inesperada realidad. La aparente ironía que relata la vacuidad de los hechos nos deja perplejos ante esta objetividad para con la mayor tragedia europea del siglo XX. Cuando el protagonista ya se siente enfermo y extenuado es demasiado tarde y su lamentable presente hace mella en él obnubilando con ello cualquier futuro. Así, el tiempo en la novela se configura como todo un monumento a la agónica espera que mantiene el tiempo tan inconmensurable como omnipresente. Imre Kertész recibió en 2002 el Nobel de Literatura "por una obra que conserva la frágil experiencia del individuo frente a la bárbara abritrariedad de la historia", una obra que es ya todo un referente ineludible en la literatura del siglo XX.