Resumen y sinopsis de Juana la Loca: la cautiva de Tordesillas de Manuel Fernández Álvarez
Estamos ante uno de los personajes más conmovedores de nuestra historia, en parte por sucumbir ante una profunda depresión, en parte por ser una víctima del poder, de los que ansiaban ese poder, que era el de la Monarquía más poderosa de su tiempo. Esta biografía, realizada por uno de nuestros historiadores más conocidos, nos presenta las desventuras de aquella reina que, a pesar de haber podido tenerlo todo, ni siquiera pudo tenerse a sí misma. Juana de Castilla fue convertida en una sombra, primero por su marido, Felipe el Hermoso; después por su padre, Fernando el Católico, quien la recluye en Tordesillas; y finalmente por su hijo Carlos V, que la ignora. Este relato nos presenta las desventuras de aquella pobre reina que murió joven, sola y alejada de lo que más quería: sus hijos.
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Tratándose de ensayo y no ficción, el destino aciago de la reina Juana puede que te conmueva más aún que el de muchos personajes de novela, y eso en parte es así gracias al estilo siempre expresivo, plástico, abundante en recursos tan poco académicos como uso de exclamaciones o frases certeras a modo de conclusión, con que el autor hace al fin y al cabo literatura. No por ello deja de apoyarse minuciosamente el texto en fuentes primarias de la época, especialmente en correspondencia, gracias a las cuales extraemos conclusiones y recreamos la escena de manera aproximada.
La figura de Juana la Loca sigue siendo una de las más atractivas de nuestra historia debido a la leyenda romántica que involucra amor desesperado y celos, locura y abandono en el contexto de las turbulencias políticas de principios del siglo XVI, así como a las sucesivas revisiones que de ella se han ido haciendo. Encarcelada injustamente durante décadas de su vida bajo el pretexto de su pretendida incapacidad mental, la vida de Juana de Castilla fue manejada desde temprana edad por los hombres de su familia, cuando fue enviada a los Países Bajos para desposarse con el archiduque de Austria, Felipe el Hermoso. El fallecimiento del príncipe heredero de Isabel y Fernando y los problemas de estos para tener sucesores varones acabarían por dar a Juana un papel fundamental, por no hablar de la numerosa descendencia de ésta, auténtica hacedora de reyes y reinas.
Se cuestiona el rasgo principal que se le ha atribuido siempre a la reina, el de su locura y continuos ataques de depresión, de los cuales resulta difícil valorar su grado de intensidad, su alcance o siquiera su existencia, aunque nuestro autor concluye que, probablemente, si no estaba en sus cabales, las situaciones que atravesó terminarían por desquiciarla. Su esposo, su padre y posteriormente su propio hijo se valdrían de tal excusa para gobernar en su nombre o utilizarla en el delicado panorama de intereses estratégicos y alianzas matrimoniales que determinó la política de los Reyes Católicos, enfrentados a la monarquía francesa por defender sus posiciones en Nápoles y Sicilia; la del ambicioso Felipe y la sucesoria de su padre Fernando, y finalmente, la de su hijo Carlos V, involucrada de manera directa en la guerra de las comunidades de Castilla, tras la que Juana quedaría ya definitivamente recluida en Tordesillas y apartada del mundo.
Resulta complicado, por lo tanto, valorar las decisiones, cuerdas o no, de la reina, como su pasividad ante la oportunidad que se le ofreció por el bando comunero de representar y legitimar sus intereses y salir, por lo tanto, de su confinamiento. El libro es una buena y amena introducción a su figura, pero nuestra protagonista sigue siendo en buena medida un misterio. Se hace necesario entender el contexto tras las relaciones amorosas, maritales, familiares, de la clase regia y aristocrática. Y desde luego, entender qué se entendía por locura en aquellos tiempos, un concepto menos médico (pese a los avances científicos que el renacimiento comenzaba a posibilitar) y más de tipo mágico; creencias supersticiosas que seguían marcando la sociedad y a las que el autor dedica los capítulos preliminares, tal vez de modo un tanto postizo, pues no se llega a ahondar más allá de lo general en el caso concreto de Juana.
Una biografía hecha con toda la profesionalidad del autor. Da a conocer una de las figuras más denostadas e incomprendida de la historia de España.
Una auténtica novela interesante y recomendable, porque sus páginas son un deleite que te enganchan por su estructura. Podría decirse que el autor ha entrado dentro de sus personajes dándole vida a una novela histórica, aunque los detalles y diálogos fueran ficticios, pero muy acordes con la realidad. Es un libro que manejando la historia, y desmenuzándola, nos informa con detalle de los infortunios, uno por uno, de la Reina Juana I (1479-1555), más bien conocida por Juana la Loca. En mis estudios, poco me dieron a conocer la perfidia de Carlos de Aragón, su padre que ordenó encerrarla en Tordesillas en 1509, dónde estuvo presa 46 años incluso después de morir su padre, ocultándole la muerte a su hija mediante orden a los carceleros, y quemando sus cartas que pedían un poco consuelo a su progenitor, el que la encerró, sin saber su tortuosa malicia. Puso aristócratas para vigilarla con el fin de que las Cortes la declararan loca, con imposibilidad de reinar. Estos fueron cometiendo un trato inhumano y cruel a la reina, con una brutalidad tremenda, Más tarde su hijo el Emperador Calos V de Alemania y I de España, no se interesó por ella, y siguió con el cautiverio y maltrato, solo deseaba la Corona y siguió colocando a otros aristócratas carceleros para que no pudieran escapar. Le sustrajo todos sus bienes e incluso el robo de sus alhajas que tenía en un cofre, cambiándole el contenido con piedras. La maldad de todos de retenerla presa en Tordesillas, resulta desconcertante. También su supervivencia en medio de una bestialidad insufrible.
Es un libro bueno, fácil de leer y entretenido.
Aunque es un ensayo sobre la vida de tan interesante y dramático personaje, el autor describe de tal manera la vida de Juana que lo hace tan ameno como una novela. Para amantes de la historia como yo, un excelente libro que hay que leer con los demás escritos por el autor sobre sus padres (Isabel la Católica) y su hijo y nieto (Carlosd y Felipe).
Un libro muy ameno, un personaje con una vida muy interesante. Me han sorprendido muchas cosas que desconocía de la vida de todos los personajes que intervienen y de la época. Nos cuenta anécdotas y curiosidades, documentado con citas y breves fragmentos de distintos cronistas de la época, resulta un relato realmente instructivo, entretenido y muy recomendable. Sin duda, tomaré alguna lección más de historia de este autor.
Ensayo sobre Juana la Loca, interesante para los que nos gusta la historia.
Aún no siendo una novela histórica, sino más bien un ensayo sobre la vida de Juana La loca, me ha parecido estupendo. Tan estupendo que estoy viendo todos los documentales posibles acerca de este personaje tan cruelmente tratado por su familia y por su tiempo.
Que un aficionado como yo a la novela histórica le ponga nota a un libro de Fernández Alvarez es tan poco válido como que un cocinillas de fin semana haga crítica gastronómica de Ferrán Adría, del que por cierto no he tenido ocasión de probar ninguna de sus creaciones.
Para un aficionado a la Historia, novelada o tal cual, Fernández Álvarez y sus libros deben formar una división aparte y, me atrevo a decir, que en un nivel superior. Quiero advertir que D. Manuel no escribía novelas, escribía ensayos, pero con una amenidad y una fluidez que se leen solos. Este de Juana La Loca, personaje cuya vida ya de por si se presta a la novelación, resulta un libro magistral: entretiene, ilustra, y motiva a más.
Por cierto, el tiempo utilizado en la conjugación del verbo escribir dos párrafos más arriba no es casual.
D. Manuel Fernádez Álvarez ha fallecido recientemente, y con él hemos perdido a uno de los mejores historiadores y escritores de este país. Afortunadamente tenemos su legado. No os lo perdáis.