Resumen y sinopsis de Yo que fui un perro de Antonio Soler
Este es el diario de un joven estudiante de medicina. El eje del diario es su novia. Desde su casa, el futuro médico ve la casa de ella. La terraza, las ventanas por las que asoma y es saludada o ignorada según el punto en que la turbulenta relación se encuentre. Siempre vigilada. Analizada minuciosamente, en cada uno de sus gestos, en sus salidas de casa, sola o con amigas, en cada vestido que se pone, y que provoca ira, celos o complacencia en el protagonista. El diario, al tiempo que recrea el entorno de su autor -la relación velada de su madre con una amiga, sus compañeros, un amigo con ínfulas de escritor y otro atrapado por la droga- va dando paso a la mente de un manipulador, al germen de un maltratador que, basándose en un proceso de falsa lógica, se atribuye derechos que según su opinión se deben a valores universales y que en realidad solo responden a su propio y obsesivo criterio. Antonio Soler nos muestra una vez más su maestría como narrador al desentrañar el funcionamiento de la mente de quien se cree el único propietario de los seres con los que comparte su vida sin que él les deba nada.
La novela, escrita a modo de diario, nos presenta a Carlos, un joven estudiante de Medicina que toma notas de su día a día.
Lo interesante de la obra radica en cómo el lector va desentrañando los claroscuros de la mente del protagonista. Carlos comienza siendo un chico normal, preocupado por sus estudios y que tiene, como todos, encuentros y desencuentros con su familia, amigos y pareja.
Poco a poco, empezamos a leer entre líneas y entre tachones. Porque uno de los aspectos más originales de «Yo que fui un perro» es que hay borrones que simulan todo aquello que Carlos no quiere que nadie lea, sus pensamientos más oscuros y retorcidos.
Aunque también son importantes en la novela sus amistades y su madre, el vínculo que destaca es el que mantiene con su novia, Yolanda. Es su vecina del edificio de enfrente y llevan saliendo un tiempo. Como toda pareja, tienen rifirrafes; sin embargo, lo que podría parecer en un principio una serie de desafortunados malentendidos, resultan en una sucesión de pensamientos controladores, obsesivos y opresores en el diario de Carlos.
Si tuviera que definir la novela con una palabra sería «aterradora», ya que nos presenta a una persona normal y corriente, con la que nos podríamos cruzar todos los días, que no es sino un maltratador en potencia. Alguien que piensa que las mujeres son seres inferiores, que se afana en hacerlas sentir pequeñas, en mermar su seguridad, en aislarlas de su gente más cercana. La novela es, en definitiva, un recordatorio de que los mayores monstruos se esconden bajo una fachada de completa normalidad.
Pese a que es una historia con un fuerte mensaje, la he terminado sintiendo que es una lectura que pasa por mi vida sin pena ni gloria. No ha llegado a sorprenderme, sabía a lo que venía y es exactamente lo que me he encontrado.