Resumen y sinopsis de Ninguno de nosotros volverá de Charlotte Delbo
Uno de los pocos testimonios femeninos sobre los campos nazis, una obra maestra de la literatura concentracionaria.
En 1942, Charlotte Delbo fue detenida en París y encarcelada por pertenecer a la Resistencia francesa y, en 1943, deportada al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau junto con doscientas treinta presas francesas, de las que solo sobrevivirían cuarenta y nueve. El presente volumen recoge los dos primeros libros de su elogiada trilogía Auschwitz y después, en los que relata esa experiencia.
Delbo reconstruye su recuerdo a partir de breves y poéticas estampas de vida y de muerte, y lo hace en gran medida desde una voz colectiva femenina, la de todas las cautivas que, pese a haber sido desposeídas de su identidad, supieron sostenerse las unas a las otras. A partir de esa particular mirada, la autora logra encontrar palabras para lo inefable e ir todavía más allá, creando belleza donde no podía haberla. Uno de los testimonios más emotivos y necesarios de la literatura concentracionaria, a la altura de los de Primo Levi o Elie Wiesel. Sin duda, una obra maestra literaria.
"Pasan cortejos alucinantes. Son las muertas de la noche que sacan de los 'revirs' para trasladarlas a la morgue. Yo las miro pasar y me agarroto. Quiero morir, pero no que me trasladen en la camillita, con las piernas colgando y la cabeza colgando, desnuda bajo la manta hecha harapos...
¿Cuándo llegará el día en que cesará esta orden a un corazón, a unos pulmones, a unos músculos? ¿El día en que acabará esta solidaridad obligatoria del cerebro, de los nervios, de los huesos y de todos los órganos que guardamos en el vientre? ¿Cuándo llegará el día en que mi corazón y yo dejaremos de conocernos?"
Testimonio de una prisionera francesa durante los días trágicos vividos en Auschwitz-Birkenau, contados en breves viñetas de hondo contenido poético y evocador que describen la situación sufrida día a día, en el bloque destinado a las mujeres: la llegada inicial al campo de concentración, los interminables recuentos de prisioneras, las largas caminatas hacia las zonas de trabajos forzados, el presenciar la muerte de alguna compañera a manos de un tenebroso SS y su perro guardián, o verla sucumbir a las precarias condiciones de reclusión; la vista a un paisaje lejano, utópico, distante, el extravío de la cordura y la indefensión ante el verdugo en acecho permanente.
Una tragedia constante que poco a poco aniquilaba la esperanza y la vida misma. El vivir resultaba irrelevante en medio de una soledad interior y una tortura constante, tal como la autora deja entrever a través de su dura experiencia. Volver, quedarse, el inicio o el fin, la eterna agonía, una memoria quizás carente de algún sentido en medio de aquella vorágine, son el reflejo de una obra muy humana y sincera, muestra de una realidad dolorosa que marcó una época difícil de olvidar en la historia.
Otro gran testimonio del Holocausto. En este caso desde el punto de vista femenino y de personas no judías. Vemos las atrocidades cometidas contra las presas, las esperanzas, la enfermedad o las desilusiones de la autora.
Narrativa histórica testimonial sobre lo vivido por la autora en los campos de concentración Auschwitz, Birkenau, Ravensbrück, al ser detenida en 1942 por pertenecer a la resistencia francesa.
La memoria como reivindicación para mantener viva la huella de lo atroz.
Es un relato que estremece y duele, duele tanto como a las mujeres que vivieron una situación horrorosa y cruel.
Charlotte Delbo cuenta su experiencia con cadencia y naturalidad, incluye versos y todo el relato atrapa y conmueve. No hay que olvidar esas atrocidades.
"..pues cada una muere mil veces su propia muerte".
.
"Cuando vi lo que vi
sufrir
como vi sufrir
morir
como vi morir"
.
"Hoy se sabe
Desde hace unos años se sabe
Se sabe que ese punto en el
mapa
es Auschwitz"
.